Y al final... todos calvos

“El 4 me voy de nuevo a Kinshasa a poner en marcha un proyecto con mujeres. Se trata de crear las condiciones y el contexto para una formación integral.

Me siento como una gota de agua que unidas a otras muchas puede llenar un vaso y calmar la sed de alguien. Apuesto por mi gota de agua y animo a otros muchos a que también lo hagan.

Acabo de llegar de Kinshasa donde las cosas no van mejor. El jueves hubo un estallido de violencia con enfrentamientos entre estudiantes y militares. Hubo varios muertos y la situación la viví bastante cerca.

De fondo está la falta de libertad y el estado permanente de violencia mantenido por una guerra de intereses económicos, para explotar de manera injusta las riquezas minerales de esta país: oro, diamantes, coltán y casiterita, necesarios estos últimos para sostener la tecnología en la que se fundamenta una parte de nuestra vida de bienestar.

La violencia se ceba con los más débiles: los niños y las mujeres.

Los precios del maíz se duplican y además escasea, lo mismo ocurre con el arroz y las pocas cosas básicas para una alimentación deficiente.

EN MEDIO DE TODO… LA GENTE VIVE Y CUANDO TE MIRAN TE SALUDAN CON UNA SONRISA… algo que aquí estamos perdiendo. Vivimos tratando de tener la vida bajo control y con preocupación sobre todo. Allí se vive con esperanza sabiendo que la vida es un regalo cada día.” Anotaciones de Inmaculada González-Carbajal García en uno de sus viajes a la República del Congo.

A través de su trabajo Inmaculada González-Carbajal García se dio cuenta que “mucha gente sufre porque vive vidas vacías que a veces están llenas de muchas cosas, pero que están vacías. Gente incluso con un buen trabajo y con familia que han hecho todo como en automático y no se han parado a ver qué quieren vivir. Gente a la que han diagnosticado depresión cuando en realidad tienen una falta de sentido de la vida brutal”

Y este fue uno de los motivos de escribir “Y al Final… Todos Calvos” un libro para leer reposadamente, con tiempo y con la mente abierta y alejada de prejuicios. Que nos enseña el camino más corto para ser felices: siendo nosotros mismos, conscientes de nuestra finitud y de que la felicidad, si existe, está en nuestro interior. No es un libro de autoayuda, en palabras de su autora “se trata de un libro a caballo entre los viajes y la búsqueda de la felicidad que no deja indiferente a nadie”

Con estas premisas la sala polivalente de La Biblioteca Municipal “Carlos González Posada” acogió, la presentación del libro “Y al Final…Todos Calvos” de la asturiana Inmaculada González-Carbajal García.

Un libro, que ya va por su tercera edición  y cuyas ilustraciones corren a cargo del artista valdesano Vicente Pastor, mientras que el prólogo pertenece al escritor Manuel García Rubio. Y cuyos beneficios, provenientes de la venta de ejemplares, son destinados en su totalidad a una de las obras que la ONG asturiana, Fundación El Pájaro Azul, lleva a cabo en la ciudad congoleña de Kinshasa. A la obra de Sor Ángela, una religiosa asturiana que trabaja desde hace treinta años con personas diagnosticadas con enfermedades mentales.

La ovetense Inmaculada González-Carbajal García es Doctora en Medicina y Licenciada en Geografía e Historia. Como médica homeópata se ha formado en la escuela argentina Tomás Pablo Paschero. Haciendo su tesis doctoral sobre la historia de la homeopatía en España. Ha recibido varios premios relacionados con la homeopatía y escrito libros sobre ello. Ha ejercido como profesora en los diferentes másters de las Universidades de Sevilla y Santiago de Compostela sobre esta ciencia y las terapias alternativas. Es fundadora de la Fundación El Pájaro Azul.

En el año 2009, en Oviedo, a iniciativa de la doctora, un grupo de personas conscientes de la situación de desigualdad e injusticia del mundo actual decidieron dedicar parte de su tiempo, conocimiento y bienes al proyecto “Fundación El Pájaro Azul”. Un “pájaro” que simboliza la felicidad que sólo podemos encontrar desde lo que somos y tenemos. Cuando reconocemos esto el siguiente paso es compartir la vida con los demás.

Desde su creación la Fundación ha apoyado diferentes proyectos en el África Subsahariana. Centrándose  en Kinshasa, donde colaboran, entre otros, en un proyecto educativo con niños y niñas de la calle (Centro Bana ya Poveda) y con un centro de atención de personas diagnosticadas con enfermedades mentales. Ha participado en la financiación de la Biblioteca popular de Karibuni, que dinamiza la educación y la cultura de este barrio de Kinshasa mediante actividades que se extienden a otras zonas de la ciudad. En 2011 ponen en marcha un proyecto propio, con el objetivo de acompañar el desarrollo y la formación de un grupo de mujeres, desde la alfabetización hasta su inserción en el mundo laboral. Proyecto en el que actualmente se sigue trabajando.

El Ayuntamiento de Carreño a través de las Subvenciones a “Actividades de Cooperación al  Desarrollo por las Organizaciones NO Gubernamentales” viene colaborando con esta ONG. Esta comienza en el 2017, año en el que se cofinancia el proyecto  “Promoción de espacios formativos para la población Infantil y juvenil de la ciudad de Kinshasa”  y en el pasado con el proyecto “Rehabilitación del tejado del centro de niños de la calle, Bana ya Poveda.”  cuyo estado pone en peligro el mantenimiento del centro y, por tanto, el mantenimiento de la tarea de cuidados y educativa con los menores de cara a su reinserción.